Viajes y Fotografías  de David Monfil
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El elefante y un rey perdido en la sabana africana

No tenemos ninguna duda de que el único Rey que hay en África es el león. Y se ha ganado este seudónimo por: su buena presencia, por ser un animal respetado por su familia y también, por el resto de especies que habitan en este continente.

Familia de Elefantes en ruta en busca de agua.

Familia de Elefantes en ruta en busca de agua.

No obstante, hay otra especie también muy querida: el elefante. Pero con un pequeño contratiempo: sus colmillos son muy apreciados por otros animales que habitan el planeta tierra y que se supone que tienen un nivel de inteligencia superior al resto de especies. Estamos hablando de la raza humana. Por suerte, no todos los hombres son iguales y hay algunos que han sabido crear leyes que prohíben su asesinato. Sin embargo, todavía hay países como Sudáfrica, Namibia, Zimbabue y Botsuana, donde un llamado “rey” se creyó que allí también lo era,  que no prohíben esta crueldad. Esto es aprovechado por “personas” que disfrutan de su impunidad, y sin escrúpulos, deprecian la ética moral y la propia naturaleza, por hobby o para hacer negocio, como si fueran los “reyes” de la selva y la sabana.

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La cacería de estos animales tan nobles, familiares y especialmente sensibles, tiene consecuencias, evidentemente mortales por el elefante en cuestión, pero también para la familia que hay detrás. Muchos elefantes asesinados son hembras y esto tiene una repercusión gravísima para la familia directa, los bebés, pero también para el resto de la gran manada. Si la hembra asesinada es una líder , no podrá transmitir a la siguiente generación, la sabiduría adquirida durante muchos años, para poder sobrevivir en la sabana.

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El elefante tienen rutas de migración y caminos para encontrar agua, que sólo el elefante líder sabe. Si tenemos suerte, la maravillosa naturaleza en África nos permite ver grandes manadas de más de 200 elefantes adultos con sus bebés, cruzando una gran extensión de terreno (como se aprecia en la primera fotografía). Son unos animales que transmiten tranquilidad, paz y ternura sólo al verlos caminar. No se puede entender los “personajes” que matan por dinero, pero aún menos los que lo hacen sólo para divertirse. Por contra, y se podría decir que por desgracia, también se puede visitar un “orfanato” de elefantes. Es decir, pequeños elefantes en cautividad forzada por la muerte de su madre, y en ocasiones incluso con pocas semanas de vida. Muchos de estos pequeños, los han encontrado solos, agonizando, perdidos y sin amparo, con muchas probabilidades de morir a consecuencia de los grandes depredadores. Por ello, muchos de los bebés llegan al orfanato con heridas y con una situación muy precaria.

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Este orfanato se encuentra en Kenia y es la Fundación Sheldrick, que los cura, los mima y cuida en ocasiones hasta los 10 años, dependiendo de si recuerdan o no a su familia natural. Cada huérfano duerme con su cuidador que los hace de madre, llegando a tener un fuerte sentimiento hacia él. El trabajo de los cuidadores es alimentarlos, estar a su lado y hacer paseos por el bosque que hay al lado del orfanato. Cuando son un poco mayores, a partir de los 2 años, los trasladan, junto con sus cuidadores, a otro orfanato cerca del Parque Natural de Tsavo, donde vive la mayor comunidad de elefantes en libertad, para comenzar el proceso de reintroducción. Este proceso es progresivo, y los jóvenes elefantes deciden un día seguir su camino y quedarse con la comunidad salvaje del parque. De todas formas, el elefante es un animal que nunca olvida y en ocasiones, algunas madres ex huérfanas que han sido reintroducidas con éxito, han vuelto al orfanato con sus propios bebés nacidos en libertad en busca de leche o agua, ya que saben que su cuidador estará allí.

Mientras tanto, los bebés elefante consumen diariamente más de 6 litros de una leche especialmente preparada, para compensar la tipología de la leche materna. Lo hacen tres veces al día y durante el primer año de vida. También el agua y el barro son muy necesarios. El elefante depende del barro para mantener su piel fresca y también para protegerse de los insectos.

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Esta fundación se financia con las donaciones de particulares y con el cobro de la entrada al recinto, sólo 500 Kenyan Shilling que son unos aproximadamente 5 euros, donde se puede visitar la cuarentena de elefantes que en este momento viven. También si se quiere, se puede apadrinar a un bebé elefante, y el que lo haga podrá verlo crecer, estar con él y su cuidador, de forma más particular. Así se puede llegar a ser uno más de su nueva y especial familia. Cabe recordar que el elefante nunca olvida.

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Una Respuesta a “El elefante y un rey perdido en la sabana africana”

  1. […] es uno de mis animales favoritos y después de conocer los elefantes africanos en Kenia donde hay muchas crías huérfanas por la caza, me apetecía mucho ver un lugar donde miman y cuidan a estos amigos inolvidables. Aunque siempre […]

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