Viajes y Fotografías  de David Monfil
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Mama Tunza – Pay It Forward 3ª Parte – Kibera

Vamos hacia Kibera, el distrito más pobre de Nairobi. Aquí es dónde empezó todo. Mama Tunza me va a enseñar donde vivió y donde empezó con la acogida de niños. Se presenta un día lleno de emociones, de recuerdos, de conocer el inicio de una cadena de favores que hoy día continua.

En Kibera parece que no estés en el siglo XXI, es una “ciudad” de chabolas donde vive un millón de personas, en algunos casos, en condiciones de pobreza extrema. Aquí la gente subsiste con muy poco. El chófer nos cuenta que muchos se levantan a las 3 de la mañana para ir a buscar trabajo a las fábricas. Tienen 3 horas de camino a pie y quien llega primero tiene más posiblidades de trabajar. Así que no hay más remedio que madrugar, caminar y esperar en la cola. Si hay suerte, trabajas y si no al día siguiente lo mismo. Muy duro…

Kibera

Kibera

La calle principal de Kibera es como un mercado ambulante. Comercio del de antes, sin IVA, sin facturas. Maletas, zapatos, tejanos, frutas, peluquerías… Pero sobre todo, pequeñas tiendas de móviles, es curioso, pero la tecnología a pequeña escala no falta. También se conservan muchos carteles o pintadas de “Keep Peace” en recuerdo de los graves incidentes ocurridos tras las elecciones en Enero del 2008, dónde murieron muchas personas en Kibera.

Kibera

Kibera-Mama Tunza

Al llegar al antiguo orfanato, justo salía un niño por la puerta y lo primero que ha hecho ha sido abrazar a MamaTunza. Una gran demostración de afecto y de lo que representa Mama Tunza para los niños. Ha sido muy emocionante. Un abrazo sincero. Sin palabras.

Entramos y, después de las presentaciones, Mama Tunza me enseña lo que fue su antigua habitación. Un más que humilde espacio de unos 10 metros cuadrados, con una cama y un sofá. Aquí es dónde cuidó a los 3 primeros bebés abandonados. Todavía conserva algunos juguetes en la habitación. Siento un clara emoción en sus palabras, de lo vivido, de los recuerdos que le vienen a la mente, mientras me explica como puede, en un Ingles-Swahili, lo ocurrido.

Kibera-Mama Tunza

Kibera-Mama Tunza

El orfanato sigue funcionando después del traslado a Ngong, pero ahora como escuela de barrio. Está dividida en 2 niveles, con un patio central. El segundo nivel está todo construido de madera y las paredes, de plancha metálica, están pintadas de color verde. Abajo, la mayoría de paredes son de ladrillo y el resto, de plancha, con colores azul y amarillo. Ahora, aquí, salvo alguna excepción, nadie se queda a dormir. Es una escuela “normal”, donde los niños de Kibera pueden ir a estudiar y luego volver a sus casas, es decir, aquí los niños tienen padres. Se nota porque van “algo” mejor vestidos que en el orfanato de Ngong, teniendo en cuenta que estamos en Kibera, claro.

Kibera-Mama Tunza

He estado hablando más de una hora con Mama Tunza en su antigua oficina. Una pequeña habitación llena de libros viejos. Ella no habla Inglés, así que  Hudson Kani, el actual director de la Escuela y esposo de Mama Tunza,  me ha hecho de traductor. Me ha explicado como empezó todo. En muy poco tiempo se encontró con la responsabilidad de cuidar a 3 bebés abandonados y dejar su trabajo como asistenta en una casa, después de más de 20 años. No podía compaginar las 2 tareas. Tuvo que decidir entre trabajar o cuidar a esos niños. La respuesta ya la sabemos. Pero realmente no dejó de trabajar. “Monté un pequeño orfanato en casa. Los padres me traían a sus hijos para que los cuidara mientras iban a trabajar. A cambio, unos me daban comida, otros ropa, otros me daban algo de dinero y así subsistimos durante unos años. El orfanato, de todas formas, seguía acogiendo niños abandonados y llegamos a ser más de 180 antes de trasladarnos a Ngong“.

Kibera

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