Viajes y Fotografías  de David Monfil
de ruta por


Salzburgo y un poco de Mozart para cenar.

Llego a Salzburgo de noche, en tren, procedente de Viena (próximos post) y el taxi me lleva directamente al hotel. Durante el trayecto, se aprecia una ciudad moderna, pero poco diferente a otra ciudad europea. El cambio se produce cuando el taxista coge un mando a distancia,  lo pulsa y baja un “pivote” que prohibe la entrada a turismos, excepto los de servicios. Acabo de entrar en al casco histórico de Salzburgo, patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde 1996.

Todo ha cambiado. Edificios históricos, palacios a cada esquina, la catedral y un largo etcétera, bajo la vigilancia iluminada de la gran fortaleza que era usada por el príncipe-arzobispo y data del 1077 y actualmente es el castillo de defensa mejor conservado de Europa.

Dejo mis cosas en el hotel Kasererbräu y voy a cenar, tengo una reserva en el MozartDinnerConcert, un restaurante dentro de un “palacio” histórico. Mozart, es uno de los símbolos de la ciudad Austriaca. Nace y se cria en Salzburgo y como todo el mundo sabe, ya desde pequeño fue un niño prodigio, en cuanto a música se refiere, por lo que toda la ciudad recuerda su estancia y vida hasta su mudanza a Viena.

El MozartDinnerConcert, es una cena de gala, aunque puedes ir ‘casual’. Mientras cenas, una orquesta con vestidos confeccionados a la época, reproduce obras de Mozart, y la verdad, no aprecias la música clásica hasta que escuchas en directo la maravilla que llega a tus oídos mientras el paladar recibe también una buena ración de exquisitez. El concierto duró 3 actos intercalados con el entrante, el plato principal y el postre.

Los siguientes días, Salzburgo se visita bien en 2-3 días, los tenemos para callejear la ciudad, visitar museos, como por ejemplo las 2 casas donde Mozart vivió y también para disfrutar de las muchas vistas panorámicas de la ciudad y como no para disfrutar de la cerveza de Austria.

Un buen desayuno y empiezo por ascender la colina de la fortaleza. Un funicular me lleva hasta la entrada del castillo. Desde arriba se ve toda la ciudad, la parte vieja a un lado del río y la nueva. La vista es espectacular. Sigo los caminos alrededor de la fortaleza hasta el Museo de Arte Moderno de Salzburgo donde hay el restaurante M32, uno de los mejores restaurantes de la ciudad junto al Carpe-Diem,  y con una de las mejores vistas de la ciudad.

Sigo de ruta por Salzburgo después de comer y tras un paseo por el palacio de Mirabell y por las callejuelas, la sed de la famosa cerveza austriaca empieza a acecharme y me voy directo a una de las cervecerías más antiguas que existen, la AugustinerBier. La magnitud de las cervecerías de Salzburgo es más que curiosa. Se reunen para hacer tertulias de amigos y cada grupo tiene una placa identificativa, donde hay su emblema, el número de mesa reservada y la fecha.

Con una jarra tengo suficiente, me espera un poco más de Salzburgo y también la parte de montaña de la región. Un avance para el próximo post:  Snow Bike, Cross country, raquetas de nieve….

Más información en la página oficial de Salzburgo.

 

 

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4 Respuestas a “Salzburgo y un poco de Mozart para cenar.”

  1. AMérida dice:

    La Vieja Europa tiene que estar a rebosar de rincones tan bohemios y magníficos como Salzburgo. Gracias por mostrarlo. Un reportaje fascinante.
    Saludos.

  2. David Monfil dice:

    Muchas gracias AMérida por tu comentario. Tienes razón la vieja Europa que tenemos cerca de nosotros también tiene lugares encantadores.

  3. Karen dice:

    Salzburgo es uno de los lugares mas alucinantes que tuve la suerte de conocer, excelente crónica !

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