Viajes y Fotografías  de David Monfil
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Svalbard, a un paso de la cima de la tierra

Esta es la historia de mi viaje en el año 2008, al archipiélago de las Svalbard. Una experiencia realmente inolvidable y que algún día espero repetir. Las Svalbard son un grupo de islas de dominio Noruego situadas en el océano glacial ártico, y desde el punto más alto, 81º norte, están aproximadamente a 1000 km del polo norte, es decir, la cima del mundo.

Spitsbergen es la isla principal, donde se encuentra Longyearbyen, el asentamiento más poblado, en la que viven alrededor de 1300 personas y que durante el invierno soportan temperaturas medias de 25 y 30 grados bajo cero durante los 3 meses y medio que dura la oscuridad perpetua o lo que es lo mismo; el sol ni sale ni se pone, simplemente es de noche, siempre.

El termino opuesto, el llamado sol de media noche, va de finales de abril a finales de agosto y en su punto más alto; no hay noche, es de día las 24 horas.

Nuestro viaje fue en agosto lo que nos permitió disfrutar de una luz espectacular durante la mayor parte del día. Las 24 horas de luz durante varios meses, provocó el deshielo, la Tundra se dejó ver y se extendió por todas partes, dejando crecer una vegetación muy baja y muy diversa bajo un subsuelo helado.

Nos alojamos en el camping que hay en frente al aeropuerto y a pesar de estar en pleno verano las temperaturas, cuando el sol estaba en su punto más bajo, eran bastante bajas y era necesario un buen saco de dormir para no pasar frio. Pero el frio lo pudimos superar, lo más difícil era conciliar el sueño por el trastorno biológico que suponía tener luz cuando para el cuerpo era ya la noche; ademas de que nuestra tienda era translucida, lo que suponía no tener la oscuridad necesaria para descansar.

Con el Polar Girl, un rompehielos cuando los mares están cubiertos de gruesas capas de hielo, nos acercamos a uno de los muchos glaciares en retroceso que hay a causa del cambio climático. Aún así, las grandes masas de hielo son espectaculares y nunca dejan de sorprender. Me pregunto, ¿como es posible que este paisaje esté desapareciendo y los que realmente tienen el poder no hagan nada para evitarlo?

No tuvimos suerte y no conseguimos ver ningún oso polar, pero si que vimos grandes focas tomando el sol tumbadas en bloques flotantes de hielo. Las diferentes especies de aves marinas, parecía que hicieran acrobacias de competición a ras de agua, al tiempo que el sol, radiante, brillaba con destellos en el agua.

Visitamos Barentsburg, el poblado semi-abandonado que pertenece a la zona rusa del archipiélago y con la principal actividad económica industrial de la extracción de carbón. Aunque con las duras condiciones de trabajo donde se requiere firmar un contrato de 3 años de permanencia en la isla, y el soportar los duros inviernos; hace que ya quede muy poca gente en un pueblo en el que durante la guerra fría fue un punto estratégico de Rusia en el ártico.

A parte de los osos polares, focas y leones marinos hay mucha fauna terrestre y libre en Svalbard. Nos encontramos con muchos renos que no veían ninguna amenaza con mi presencia y me dejaban fotografiarlos sin echar a correr. También muchos zorros árticos, algo más escurridizos pero muy juguetones.

Tuvimos como guía a Priitta, una bióloga Finalndesa que vive en Svalbard desde hace más de 10 años. Con ella dimos largos paseos por los alrededores de Longyearbyen y nos enseñó gran variedad de plantas y flores. También tuvimos la gran experiencia de visitar su granja y conocer a algunos de sus 50 huskies que la ayudan a tirar de sus trineos en invierno. Algunos de ellos muy llorones y besucones.

Como he dicho al inicio, una experiencia realmente inolvidable y que algún día espero repetir. Espero que no muy tarde ya que el Cambio climático está haciendo estragos… Mientras, aquí os dejo un vídeo resumen de todo mi viaje por las Svalbard.

 

Svalbard, a un paso de la cima de la tierra from Obtura.org on Vimeo.

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2 Respuestas a “Svalbard, a un paso de la cima de la tierra”

  1. […] A Tromsø se la conoce como la puerta de entrada al Ártico. De hecho fue el punto de partida de mi viaje a las Svalbard en el 2008. […]

  2. […] de ser todos para cuidar nuestro ecosistema. Le he hablado del deshielo y sus efectos, cuando viajé a Svalbard; de los bosques húmedos y nubosos de Costa Rica y de otras tantas cosas. Pero lo que más ilusión […]

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