Viajes y Fotografías  de David Monfil
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Viajar a Bangkok tres días. Tailandia

Cuando tienes que viajar a Tailandia y en este caso para conocer Bangkok y el sur del país (la zona de Phuket y Phang-nga), me imagino que todo viajero contará los segundos con ansiedad para coger el avión y despegar. Lo digo por que así me ocurrió a mi.

Vista del Skyline de Bangkok desde el hotel Pullman Bangkok G

Vista del Skyline de Bangkok desde el hotel Pullman Bangkok G

Tenia el viaje en mente y no veía aproximarse la fecha de salida. Pero llegó el día, la hora, el minuto, el segundo. Llego, como todo. Al tiempo no hay quien lo pare. O quizás si. Un gran Boing 777 de Thai Airways nos estaba esperando en el finger a los casi 300 compañeros de viaje que compartiríamos las 12+1 horas de vuelo hasta Bangkok. Salimos a la una del mediodía y llegamos a las seis de la madrugada del día siguiente. Nota: En este caso el tiempo se adelantó pero a la vuelta lo “detuvimos” y recuperamos.

Vista del Skyline de Bangkok de noche desde el bar Above Eleven

Vista del Skyline de Bangkok de noche desde el bar Above Eleven

Viajé por primera vez a Tailandia este verano, dos meses después del silencioso golpe de estado que sufrió el país el pasado mes de mayo. Pero no voy a hablar sobre politiqueo internacional, ya que no estoy suficiente informado como para poder hablar de ello. Lo que si que puedo decir es que no había rastro ninguno del reciente cambio forzado de gobierno. ¿Quizás es porque al pueblo ya le convenía? No sé, yo les vi muy bien y con una actividad normal, al ritmo electrizante de la ciudad.

Preparando comida callejera en los mercados de Bangkok

Preparando comida callejera en los mercados de Bangkok

Bangkok, es una ciudad para todos los gustos. Y con esto quiero decir que es una ciudad cara, pero también es barata. Es una ciudad de rascacielos, pero también de templos. Hay grandes centros comerciales, pero también hay mercadillos. Hay hoteles muy, muy caros, pero también puedes alojarte en muy buenas y baratas pensiones. Es una ciudad hecha a la medida de cada viajero.

Seguramente tendré de volver y acabar de confirmar mis buenas sensaciones, pero en los tres días que estuve, tuve tiempo suficiente para visitar lo obligatorio para conocer un pellizco del la inmensa capital Tailandesa.

El Wat Traimit. Templo del Buda de Oro. Este buda tiene una historia peculiar. Se ve que la figura de Buda, de 3 metros de altura y 5 toneladas, estuvo más de 200 años sepultada en un templo abandonado y recubierta por una escayola pintada de dorado. Se encontró sobre los años 30 y se dejo al aire libre en un templo semi-abandonado hasta 1950 cuando se decidió transportar la figura a un templo nuevo. Durante el transporte se cayó al suelo y se descubrió que bajo la escayola había un buda de oro macizo.

Buda de Oro en el templo de Wat Traimit

Buda de Oro en el templo de Wat Traimit

Wat Pho. Templo del Buda Reclinado. Después de ver el Buda de Oro con sus 5 toneladas, pensaba que era el más grande, pero estaba equivocado. El Buda Reclinado, todavía lo es más (aunque no es de oro). Mide 46 metros de largo y 15 de alto y se encuentra casi “embutido” en una sala alargada. Aquí, en el templo de Wat Pho, disfruté de un autentico masaje tailandés en la escuela de medicina y masaje tradicional tailandés. Me crujieron un poco los huesos pero salí como nuevo.

Buda Reclinado en el Templo de Wat Pho.

Buda Reclinado en el Templo de Wat Pho.

El Palacio Real. Fue residencia real durante más de 150 años, y es otra visita obligada. Ocupa una enorme extensión en el centro de Bangkok y sus edificios son un ejemplo de la cultura tailandesa en cuanto a su arquitectura, pintura y decoración. Dentro del Palacio Real, se encuentra el santuario de Wat Phra Kaew o Templo del Buda Esmeralda. El templo, el más visitado e importante de Tailandia, tiene una estatua de buda tallada en jade de unos 50 centímetros, elevada en un altar de oro. El buda de esmeralda, recibe los honores del Rey de Tailandia tres veces al año para cambiar su vestimenta en cada entrada de la nueva estación. Verano, invierno y estación lluviosa.

En el interior del Templo de Wat Pho.

En el interior del Templo de Wat Pho.

Templo principal en el Palacio Real

Templo principal en el Palacio Real

Un paseo en lancha por los canales de Bangkok también es una buena opción para ver la zona más rural paralela al rio Río Chao Phraya que divide la ciudad. Es una forma para descubrir como están construidas las casas de madera levantadas casi a ras de agua con troncos que hacen de base y estructura. Primer consejo, cuidado con las salpicaduras. El agua no es que esté cristalina y con el trafico que hay, seguro que en algún cruce con otra lancha nos llega para un enjuague bucal. Nuestro viaje en lancha acabó en el templo Wat Arun o templo del amanecer, ideal para subir a la torre central de unos 70 metros de alto y hacerse una idea, si no lo hemos hecho ya desde un rascacielos, de lo grandiosa que es la ciudad. Segundo consejo. Ir pensando en las agujetas. Los escalones son para gigantes y no esperéis un ascensor en un templo de más de 3 siglos.

Templo Wat Arun o Templo del Amanecer, desde el restaurante Sala Rattanakosin

Templo Wat Arun o Templo del Amanecer, desde el restaurante Sala Rattanakosin

A las afueras de Bangkok, si se quiere salir de lo habitual y las visitas tradicionales, hay un par de temas interesantes. Por ejemplo, la siguiente recomendación es visitar el llamado Mercado del tren o Mae Klong Railway Market (Talad Rom Hub). Como ya explique en un Video-Tweet anterior, es un mercado que está situado en las mismas vías del tren que va y viene a Bangkok. Se monta y desmonta cada vez que el tren pasa. No deja de ser curioso lo habitual que es este ritual las 8 veces que pasa el tren cada día.

Vendedora en el Mercado del tren en Mae Klong.

Vendedora en el Mercado del tren en Mae Klong.

Pescado fresco en el Mercado del tren en Mae Klong.

Pescado fresco en el Mercado del tren en Mae Klong.

También, aprovechando la salida fuera de la urbe, hay una excursión en canoa por el río Mae Klong. De ahí viene el nombre del pueblo con el mercado en las vías del tren y que no hay que confundir con el río Mekong. Cogimos una lancha y recorrimos el rió por el delta hasta la desembocadura al golfo de Tailandia. De aguas tranquilas, a ambos lados del río se levantan las casas de madera tradicional llamadas casas Krateng, donde vive gente local de la zona.

Cultivadores de Ostras y berberechos volviendo en lancha a sus casas.

Cultivadores de Ostras y berberechos volviendo en lancha a sus casas.

Cultivadores recogiendo mejillones y berberechos bajo el agua.

Cultivadores recogiendo mejillones y berberechos bajo el agua.

Nos cruzamos con varios cultivadores de ostras, berberechos y mejillones. Las ostras se crían en estructuras de madera con unas cuerdas que cuelgan y que quedan sumergidas cuando la marea sube. En las cuerdas es donde las ostras se agarran ayudadas por pequeñas “trampas” de cemento, que las atrae. El trabajo de recoger los mejillones y berberechos es mucho más sacrificado. Dejan tubos enterrados bajo el agua; los marcan para saber donde los han dejado y al cabo de unos días vuelven y con una mascara en la cara para protegerse de la sal y el sol bucean para recoger los moluscos que se han depositado en el interior del tubo. Fue otra buena experiencia para conocer la vida local.

Por la noche hubo tiempo para hacer alguna “Singha”, famosa cerveza Tailandesa, en el Above Eleven, uno de los muchos rascacielos en el distrito de Sukhumvit donde se concentran los locales que están mas de moda y que en la última planta han instalado un bar/restaurante musical. Como Bangkok es tan pequeño, unos siete millones de habitantes, nos encontramos a Win, Meaw y Korkaew, tomándose una copa. Los 3 trabajan en el hotel Pullman Bangkok G, donde me alojé. Con un excelente servicio y ubicación. Muy Cerca de la zona de Patpong, donde hay mercadillo nocturno, tiendas y bares de copas entre otras propuestas de actividad nocturna.

Win, Meaw y Korkaew del hotel Pullman G, tomándose una copa en el Above Eleven

Win, Meaw y Korkaew del hotel Pullman G, tomándose una copa en el Above Eleven

Y os preguntareis: ¿Y de comer que tal?, Pues la verdad que muy bien. Com he dicho al inicio hay comida para todos los bolsillos. En la siguiente lista los restaurantes que más me gustaron:

Restaurante del hotel Shanghai Mansion (Comida china en el barrio chino de Bangkok).
Sala Rattanakosin (vistas al Wat Arun, Templo del Amanecer. También con buenas vistas al anochecer)
Supattra River House (Se llega con la lancha que recorre los canales)
Hotel Anantara ofrece cena por el por el río en una típica embarcación Tailandesa. Manohra Cruise.
Restaurante del Hotel Siam Kempinski.

Y después de estos tres días intensos en Bangkok, vuelo de una hora destino Phuket. Pero esto ya será tema para el próximo post.

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4 Respuestas a “Viajar a Bangkok tres días. Tailandia”

  1. viajan2 dice:

    David muy bien reflejado lo vivido en Tailandia!!
    Estoy de acuerdo contigo en todo tu articulo.
    Tailandia es un pais 100% recomendable por su belleza y sobre todo su gente.
    Un abrazo

  2. […] en pleno verano, un gran viaje me esperaba. Viajé a Tailandia para conocer Bangkok y Pucket en mi segundo viaje al continente asiático. El país recién salia de un golpe de estado y […]

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